¿Quién paga qué?

Cuando planificaba mi boda y anotaba en una libreta todo lo que necesitaría, me hacia la misma pregunta, ¿Qué debía pagar yo? o mejor dicho mi familia. Y ¿Que pagaba la familia de mi esposo? ¿Quién paga qué?

Comencé a organizar la boda sin tener claro aún esta duda y sin el conocimiento preciso en cuanto al tema de los pagos. Mientras pasaban los días, iba comprando algunas cosas que consideraba primordial y que no podía dejar para después, sin embargo consultaba con mi esposo que debíamos comprar y que no. Hasta que un día nos sentamos y decidimos compartir los gastos. Y así decidimos que pagaba él y que pagaba yo.

A la hora de asumir los gastos que implican organizar una boda, lo más sensato es que la pareja llegue a un acuerdo, junto a sus familias, sobre de qué manera asumirán cada uno los gastos de la misma.

Cuando los novios, no son muy jóvenes y son económicamente autosuficientes; solo en este caso, ellos corren con la mayoría de los gastos. De hecho muchas parejas pagan la totalidad de la celebración por ellos mismos.

De la forma tradicional es la perfecta opción para hacerlo.

La novia y sus padres pagan:

  • Las invitaciones
  • La reunión de entrega de regalos, si es el caso
  • Los recuerdos
  • El vestido de novia y sus accesorios
  • El fotógrafo
  • La recepción como tal: Arreglos florales, banquete, la torta o ponqué, músicos, etc. (En este punto el novio y su familia son muy considerados, y casi siempre se hacen participe en estos gastos).

EL novio y sus padres deben pagar:

  • Ceremonia religiosa y los arreglos florales para la misma
  • El anillo de compromiso y los matrimoniales
  • El vestuario del novio
  • Alquiler y decoración del carro
  • La luna de miel

Ahora bien, no necesariamente debe seguirse como una norma, ya que pueden resolver los gastos de la boda de otra manera.

En muchas ocasiones es el novio el que corre con la mayoría de los gastos de la misma, dejándole solo a la novia y su familia el gasto del vestido. Como también hay padres de las novias, que aportan gran parte de los gastos de la boda, dejando que el novio y su familia solo paguen los anillos, su traje y la luna de miel.

Por lo general, hoy en día la decisión de la forma en que se deben distribuir los gastos del matrimonio es un consenso al cual se llega como pareja, y pueden estar determinados por el tamaño de la reunión y la situación económica de las partes. Es importante que este punto sea uno de los primeros a discutir para evitar malentendidos o inconvenientes durante la planificación del matrimonio.

Por lo general, hoy en día pueden como pareja, discutir las múltiples opciones y decidir cómo administrar su presupuesto. Que hay que tomar en cuenta y esto es importante, la capacidad económica de cada familia.

Para que una boda sea perfecta y cumpla con las expectativas, es necesario dividirse las funciones y los gastos.

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